Marco Bezzecchi encontró en su interior la fuerza necesaria para resistir el ataque de Álex Márquez en el final de la carrera de este domingo, y así poder terminar el Gran Premio de Gran Bretaña en tercera posición, luego de las intervenciones quirúrgicas y larga recuperación que tuvo en estas últimas semanas.
«Estoy contento, estoy cansado, ya no puedo más. Pero es bonito y ha merecido la pena«. Unas pocas palabras, concisas, que, sin embargo, transmiten a la perfección el carácter de heroico de lo logrado por el piloto italiano de Aprilia hoy en Silverstone. Pues a menos de un mes de someterse a una complicada operación en la clavícula izquierda, a la que siguió otra en la rodilla izquierda, aún así este domingo consiguió subir al podio en el GP británico.
Un resultado que parecía imposible teniendo en cuenta su estado físico, claramente lejos de su 100%, pero que también supone una especie de cierre del círculo que pone fin a una racha de cuatro domingos sin puntos consecutivos que le habían seguido tras ganar en Mugello.
Cuando le preguntaron de dónde había sacado la fuerza para lograr retener esa última ubicación del podio, aún siendo más veloz que el propio Márquez en el final de la carrera, «Bez» respondió: «Porque lo deseaba con todas mis fuerzas, no podía rendirme. Al contrario, estaba dispuesto a todo. Por todo el trabajo que ha hecho el equipo, pero también por el esfuerzo que he hecho este verano. No podía rendirme y ha sido maravilloso. Me lo he pasado genial«.
Al inicio de la carrera llegó a estar incluso segundo, pero luego sufrió un bajón y tanto su compañero de equipo, Jorge Martín, como el propio Álex Márquez aprovecharon la ocasión. Pero el menor de la dinastía de los hermanos españoles cometió un error en la curva 1 y el italiano aprovechó esto para volver a superarlo.
«Estaba muy concentrado y me había guardado algo de rendimiento con los neumáticos.
Sabía que físicamente acabaría cediendo un poco; de hecho, tuve un bajón, sobre todo a mitad de carrera, así que Jorge me alcanzó y me adelantó. Inmediatamente me hice un pequeño trompo y Alex también me adelantó enseguida. Luego, por suerte para mí, él se equivocó en la curva 1 y tuve unas vueltas para recuperar el aliento, porque ya no me quedaban fuerzas. Pero bueno, no me rendí y fue una gran satisfacción«, comentó respecto a ese momento tan clave como único de la carrera.
Por otra parte, Bezzecchi no supo siquiera poder elegir cuando se le preguntó si había sido más dura desde el punto de vista mental o físico las lesiones que tuvo: «Sin duda, ambas cosas. Físicamente es obvio, porque al fin y al cabo fueron dos operaciones en siete días y, después de una operación, normalmente uno no se encuentra muy bien. Y psicológicamente tampoco ha sido fácil, porque venía de la última carrera antes del parón, en la que me lesioné, así que se te pasan muchas cosas por la cabeza y te acompañan durante todo el tiempo que estás lesionado.
No fue fácil, pero tenía a toda mi familia, a mis amigos, a Vale y a Carlo (Casabianca, el preparador físico), que estuvo conmigo prácticamente 22 horas al día para ayudarme a recuperarme. Me ayudó muchísimo y, al final, en el fondo, también fue bonito si lo pienso ahora. Así que tengo que dar las gracias a todos«.
Fuente: motorsport.com
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