Los Rally1 comenzaron con título de Sébastien Loeb. Cinco temporadas después, la historia concluyó con Elfyn Evans proclamándose campeón del mundo en una lucha por el título que duró hasta las últimas curvas del Rally de Cerdeña.
Los Toyota GR Yaris Rally1, Hyundai i20 N Rally1 y Ford Puma Rally1 han finalizado su última temporada bajo la normativa introducida en 2022, antes de la llegada de los nuevos «Rally1» que se regirán por las reglas del WRC27 el próximo año.
Su llegada, para la 50ª temporada del campeonato, supuso un gran reto para los pilotos. Un motor eléctrico de 100 kW se unió al ya conocido motor turboalimentado de 1,6 litros, elevando la potencia máxima combinada por encima de los 500 CV. A su vez, junto con la mayor aceleración, se incorporó un combustible 100% sostenible y una nueva célula de seguridad tubular, lo que convierte a este modelo en uno de los cambios técnicos más significativos en la historia del WRC.
Y el nueve veces campeón del mundo, Loeb, no tardó en ponerlo a prueba. Su duelo con Sébastien Ogier trajo consigo una rivalidad familiar en maquinarias desconocidas, con Loeb saliendo victorioso con el equipo M-Sport, después de que Ogier sufriera un pinchazo en los últimos metros del Rally de
Montecarlo de ese año. Así, a sus 47 años, Loeb se convirtió en el ganador de mayor edad de una prueba del WRC. Junto a él, Isabelle Galmiche hizo historia: en su primera participación en una prueba de alto nivel, se convirtió en la primera mujer en ganar un evento del WRC desde 1997. El debut de la Puma no podría haber sido más memorable.
Sin embargo, al final de la temporada, un piloto del otro extremo de la escala de edad pasó a ser el protagonista.
Pues la velocidad de Kalle Rovanperä, sobre todo en las condiciones más difíciles, lo convirtió en la referencia del GR Yaris. Seis victorias lo llevaron, junto con su navegante Jonne Halttunen, a conseguir su primer título, que se sellaron con un triunfo en Nueva Zelanda tan solo un día después de su 22 cumpleaños.
Pero el campeón mundial más joven en la historia del WRC lo confirmó: Rovanperä y Halttunen
revalidaron sus títulos en 2023, confirmando que su temporada revelación había sido el comienzo de algo mucho más grande.
Y el Puma siguió dejando su huella. Ott Tänak la llevó a la victoria en la nieve de Suecia y en tierra chilena en 2023, mientras que los cinco podios de Adrien Fourmaux al año siguiente subrayaron su progreso al más alto nivel.
Mientras tanto, por su impacto, la participación de Mārtiņš Sesks en Letonia en 2024 fue difícil de pasar por alto. En tan solo su segunda participación en un Rally1, y la primera con motor híbrido, el letón ganó dos tramos y luchó por un puesto de podio contra estrellas consagradas del campeonato. Un problema en la transmisión durante la última prueba le impidió alcanzar el tercer lugar, pero su actuación ya había anticipado lo que sería su llegada con todo.
El Hyundai i20 N protagonizó algunas de las batallas más reñidas de esta generación. En Cerdeña 2024, Tänak se alzó con la victoria por tan solo 0,2 segundos tras un pinchazo de Séb Ogier en la última especial de la carrera, igualando el margen de victoria más ajustado en la historia del WRC. Los dobletes en el podio en la Acrópolis en 2022 y 2024 demostraron la fortaleza de los equipos Hyundai en exigentes terrenos de grava.
Para Thierry Neuville, sin embargo, el momento decisivo llegó en Japón a finales de 2024. Es que, tras
cinco subcampeonatos, el belga y su copiloto, Martijn Wydaeghe, consiguieron finalmente su primer título mundiales. Neuville había liderado el certamen desde su victoria en la primera prueba en Montecarlo Y, en Japón, tantos años de esfuerzo finalmente dieron sus frutos.
Aun así, el drama continuó a su alrededor. Toyota revirtió la ventaja de Hyundai en el campeonato de constructores en ese último Power Stage, arrebatándole el título por tan solo tres puntos.
A todo esto, los autos volvieron a cambiar para 2025. Se eliminaron las versiones híbridas, el peso mínimo se redujo en 80 kg hasta los 1180 kg, y un limitador de aire más pequeño mantuvo una relación potencia-peso equivalente. El resto, se mantuvo de igual manera.
Luego llegó otro hito: Oliver Solberg y Elliott Edmondson ganaron en su debut con Toyota en el Rally1 de Estonia, convirtiendo una oportunidad única en una contundente primera victoria tras solo dos días de pruebas.
Por su parte, Finlandia demostró el gran potencial de estas máquinas. La tan esperada victoria de Rovanperä en casa se logró con una velocidad media de 129,9 km/h, convirtiéndose en el rally más rápido de la historia del WRC. Además, allí, Toyota ocupando las cinco primeras posiciones.
Para Ogier, conducir el GR Yaris en el clásico tramo finlandés de Ouninpohja fue «una sensación fantástica al volante de este auto en un tramo épico«. Más adelante esa misma temporada, él y su navegante Vincent Landais se proclamaron campeones del mundo, igualando el récord de pilotos de Loeb de nueve títulos conseguidos.
La campaña final de la historia de los Rally1 trajo nuevos ganadores: Sami Pajari y Takamoto Katsuta, mientras que Solberg regresó como piloto titular de Toyota y llevó su lucha por el título hasta Cerdeña.
Allí, el último rally de la generación se convirtió en uno de los más dramáticos. Evans se detuvo para
cambiar un neumático pinchado en la penúltima especial, dejando el campeonato en el aire, definiéndose en el Power Stage. Solberg iba ganando hasta el final, pero se salió del camino a dos curvas de la meta, quedándose a las puertas del título pero permitiéndole a Evans y Scott Martin hacerse con la corona tras cinco subcampeonatos. De esa manera, Evans se convirtió en el tercer piloto en ganar su primer título mundial con esta generación de coches. Solberg, por su parte, ganó el rally, otorgando al GR Yaris Rally1 su victoria N° 48, y completando un ciclo en el que Toyota se adjudicó los cinco campeonatos de constructores.
Fuente y fotos: wrc.com
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